
En una de las clases de teoría de la comunicación, hace unos días veíamos un documental llamado “Nuestra marca está en crisis”, en donde mostraba el proceso de una campaña presidencial en Perú. El personaje principal era la encargada del manejo de los mensajes que se difundían en los diferentes medios de comunicación.
Ella se encargaba de decirle a candidato a la presidencia, que decir, como actuar, que gestos mostrar ante los medios, incluso como vestir para ganarse el voto del pueblo, aunque él nunca estuvo de acuerdo del todo, pero más allá de esto lo que el documental resalta es, como cada acción que los políticos realizan ante cualquier medio de comunicación está fríamente calculada, ¿Por qué? Porque a través de la buena imagen, las promesas y lo todo lo que dicen quieren persuadir e incluso manipular a las personas.
Algo más que muestra el documental es como de una situación difícil por la que pasaba el pueblo peruano estos políticos y su equipo detrás de ellos, aprovechan la situación para la campaña presidencial, manipulando a aquellos que ignoran muchas cosas de la realidad que los rodea.
Pero ¿qué sucede en El Salvador?
Actualmente en El Salvador se vive una situación donde los shows políticos se han vuelto parte de acciones comunes entre aquellos que gobiernan y tienen poder en el país, donde cada acción, cada polémica entre los políticos se ha vuelto como algo para manipular a la sociedad y crear debates de entre quien hace el bien o el mal, donde las acciones son medidas para que las personas vean quienes son los héroes y quienes los villanos.
Muchos políticos se aprovechan de los desdichados y tener mayor control sobre ellos, al final del día muchas veces solo les interesan sus bienes, sus riquezas y conservar el poder que se les fue dado, dejando de lado el ideal de buscar y trabajar para un mejor país.
Por eso Charles de Gaulle una vez dijo: “La política es un asunto demasiado serio como para confiárselo a los políticos”.