La dependencia digital en el siglo XXI

El ahora nos ofrece muchas opciones para comunicarnos, informarnos, educarnos, distraernos, entretenernos, entre muchas otras cosas,  a través de los diferentes medios de comunicación digital, ya que también contamos con la facilidad de tener acceso a Internet y adquirir un dispositivo inteligente  que nos mantenga conectados a este mundo digital.

Lo que nos trae como resultado una gran ola de dependencia digital de estos medios de comunicación, y es que aparte de que tiene muchísimas ventajas a nivel individual y social, cuando se le da el uso adecuado, también tiene muchas desventajas porque nos hace adictos a ella.

Pero más allá de la dependencia digital que existe ahora en día, también nos trae efectos en nuestra vida diaria, en las emociones, en los espacios sociales e incluso nos provocan alteraciones en nuestra mente como el estrés y dificultades para realizar tareas complejas.

Las personas más vulnerables a caer en la dependencia y adicción a estos medios son los adolescentes y jóvenes porque la empresas o compañías encargadas de diseñar las diferentes aplicaciones primero buscan hacer atractiva la plataforma y luego buscan lograr un enganche para que estos se mantengan pegados a su dispositivo inteligente y las empresas de publicidad que sostiene al medio también se beneficie de todo esto.

Tristan Harris explica “Las faceta de Youtube que encadena un vídeo detrás de otro, o el mecanismo de ‘like’ en Instagram, en el que solo hay que tocar dos veces la pantalla, son mecanismos para captar al consumidor”.

Mark Warner defendió “Las compañías deben hacer más por realizar mejores diseños y apps, que incentiven un buen uso pero no enganchen”.

A esta adicción también se llama tecnofilia que es la afición hacia la tecnología o dispositivos relacionados generalmente con computadoras/informáticos/móviles.​ En este caso, las personas dependen en forma excesiva del uso de la tecnología, a tal punto de que no pueden separarse de ella.

Muchas veces la mayoría de jóvenes prefieren pasar horas en sus dispositivos que realmente hacer su tarea, cumplir con sus responsabilidades, leer un libro o simplemente realizar una actividad que no incluya tecnología, por lo deciden gastar horas revisando sus redes sociales, viendo series, películas, mensajeando, jugando, entre otras actividades con tal de estar pegado a su dispositivo.

Las cifras para los investigadores de las personas que se vuelven adictas a las nuevas tecnologías, son muy preocupantes porque cada vez van en aumento y es que también los niños están siendo afectados por esta ola de dependencia, ya que un niño de dos años ahora en día puede manejar aunque sea el 50% de un aparato digital, lo que en el futuro le traerá consecuencias en su desarrollo social, porque puede que no pueda relacionarse con los demás como debería de hacerlo normalmente.

Por eso deberíamos de empezar a hacer conciencia del buen uso y los límites que los medios digitales tienen, y poder tener el control sobre estos, para no caer en esa dependencia digital que nos traerá más desventajas que ventajas en un futuro, porque si nos damos cuenta la tecnología no es mala, el manejo que le damos si lo es, y la falta de instrucción sobre ellos nos hace caer en la adicción.

“Si bien estas herramientas fueron creadas como tecnologías para informar y comunicar, su propio diseño es susceptible de afectar a la voluntad de control, lo cual junto con otros factores personales y ambientales, facilita la con­ducta adictiva”.– Lisandra Acosta

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